Por:
Antonio Alberto Vela Peón
Socio de Servicios Legales en Bakertilly México
Resumen
El avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) está transformando profundamente la práctica legal contemporánea en todos los países de cualquier continente. Los sistemas algorítmicos y las herramientas de IA, generativa o no, han introducido nuevas formas de producción y análisis del conocimiento jurídico, alterando tanto el modelo económico de los servicios legales como la estructura del trabajo profesional del abogado. En este artículo se pretende examinar tres dimensiones de esta transformación: (i) el impacto de la IA en la práctica legal y la automatización de tareas jurídicas; (ii) la automatización con valor agregado del abogado como profesional del conocimiento legal y jurídico; y (iii) la transformación necesaria de la educación jurídica y de los marcos éticos que regulan el ejercicio profesional. A partir de la literatura disponible y los lineamientos éticos adoptados por organizaciones profesionales –entre ellos, los Lineamientos para el uso responsable de Inteligencia Artificial de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (2025)– se sostiene empirícamente que la IA no sustituirá la función esencial del abogado, pero sí redefinirá profundamente su papel, ya que pensamos que el abogado del futuro será menos operador de información jurídica y más un estratega jurídico responsable de interpretar contextos complejos, supervisar sistemas tecnológicos y garantizar que el uso de la IA manteniéndose dentro de los parámetros éticos y jurídicos adecuados.
1. Introducción
La profesión legal se encuentra en una etapa de transformación sin precedentes impulsada por la digitalización y el desarrollo de tecnologías basadas en Inteligencia Artificial (IA). Durante siglos, el trabajo del abogado se ha sustentado en la capacidad de analizar normas, interpretar y aplicar disposiciones legales y precedentes judiciales, así como elaborar documentos y argumentos jurídicos de su quehacer cotidiano. Sin embargo, el desarrollo reciente de los sistemas de IA, ahora son capaces de procesar grandes volúmenes de información y documentación jurídica que han comenzado a modificar radicalmente estas dinámicas tradicionales.
Las herramientas de IA, generativa o no, permiten actualmente realizar tareas que históricamente requerían extensos procesos manuales, como la investigación doctrinal y jurisprudencial, la revisión documental y/o la elaboración de borradores de diversos documentos legales en general. Esta transformación tecnológica plantea interrogantes fundamentales sobre el futuro de la profesión jurídica.
Diversas organizaciones profesionales han comenzado a desarrollar marcos éticos para regular el uso de estas tecnologías. Entre ellos destacan los Lineamientos para el uso responsable de Inteligencia Artificial en el ejercicio profesional del Derecho (Lineamientos éticos del uso IA), emitidos en 2025 por la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA), los cuales reconocen que “la IA está transformando todos los sectores de la sociedad y el ámbito legal no es la excepción” y que su adopción “abre nuevas posibilidades para mejorar la eficiencia y la precisión en la práctica jurídica”.
Sin embargo, el mismo documento advierte que la incorporación de IA en el ejercicio profesional también genera riesgos significativos que requieren regulación ética y supervisión profesional.
A partir de estas premisas, este artículo examina cómo la IA está transformando el ejercicio del derecho en México, así como en cualquier parte del globo terrestre y cuáles son las implicaciones de esta transformación para la ética profesional y la formación de las nuevas generaciones de abogados.
2. La IA y la automatización del trabajo legal
2.1 Desarrollo de la IA aplicada al derecho
La IA aplicada al derecho –comúnmente denominada legal tech– comprende el uso de algoritmos y sistemas computacionales capaces de analizar información jurídica y asistir en procesos de toma de decisiones legales. Entre las aplicaciones más comunes se encuentran:
- sistemas de investigación legal y jurídica automatizada;
- plataformas de análisis de contratos;
- herramientas de revisión documental en litigios complejos;
- modelos generativos para redacción jurídica; y,
- sistemas de predicción de resultados judiciales.
Estas tecnologías permiten ahora analizar grandes volúmenes de datos jurídicos en tiempos significativamente menores que los métodos tradicionales. Incluso, los clientes ahora cuestionan al abogado mediante el uso de la IA sobre su desempeño y trabajo.
Sin embargo, el desarrollo de estas herramientas informáticas plantea riesgos importantes. Al respecto, los Lineamientos éticos del uso IA de la BMA advierten que los sistemas de IA pueden generar contenido incorrecto o inventado –fenómeno conocido como “alucinaciones”– lo que puede conducir a la citación de doctrina y precedentes inexistentes o a la elaboración de argumentos jurídicos erróneos.
Este problema ha sido documentado a través de diversos notas periodísticas o sentencias judiciales, los cuales muestran que estos sistemas informáticos pueden producir respuestas plausibles, exitosas y estupendas para los casos que se le plantean al abogado pero incorrectas cuando se les solicita información y documentación legal y jurídica compleja, máxime cuando es constatada en fuentes merecedoras de crédito y confianza por ser auténticas, veraces y comprobables.
2.2. Automatización y reconfiguración del trabajo legal
La automatización de tareas legales y jurídicas está alterando la estructura tradicional del trabajo en estudios, despachos, departamentos o firmas legales.
Históricamente, muchas actividades legales –como la revisión documental en litigios complejos o la investigación doctrinal y jurisprudencial– eran realizadas por equipos de pasantes y/o abogados jóvenes durante extensas jornadas de trabajo, sin embargo, ahora, las herramientas de IA permiten automatizar una parte significativa de estas tareas, pero –en mi opinión– esta automatización no implica necesariamente la desaparición del pasante y/o abogado recien egresado.
Más bien, desde mi punto de vista, ello implica una reconfiguración del trabajo legal, en la cual, las tareas repetitivas y/o basadas en procesamiento de información y documentación ahora son realizadas por sistemas informáticos, para dar paso a que el abogado se concentre en actividades de mayor complejidad estratégica; así es más productivo. Lo anterior, implica que el abogado ahora deberá tener mayor conocimiento y capacidad legal y jurídico.
3. Ética profesional y gobernanza de la IA en la abogacía
Uno de los aspectos más relevantes del debate contemporáneo sobre IA en el derecho es el relacionado con la ética profesional.
Las organizaciones profesionales han reconocido que el uso de IA debe integrarse dentro de los principios tradicionales de la ética jurídica, tales como la confidencialidad, la competencia profesional y la responsabilidad del abogado.
Los Lineamientos éticos del uso IA de la BMA establece que el abogado debe mantener un nivel adecuado de competencia tecnológica, lo que implica comprender las capacidades y limitaciones de las herramientas de IA utilizadas en su práctica profesional. Esto supone un cambio importante en la concepción tradicional de la competencia profesional.
En el pasado, la competencia legal y jurídica del abogado se definía principalmente en términos de conocimiento normativo, jurisprudencial y experiencia práctica por los años de ejercicio profesional; no obstante, en el contexto actual ahora también ello implica la capacidad de comprender tecnologías digitales no sólo las aplicaciones y sistemas básicos sino también las complejas disponibles para su actividad profesional.
3.1. Confidencialidad y protección de datos
Uno de los riesgos más importantes asociados al uso de IA en el ejercicio del derecho se relaciona con la confidencialidad de la información y documentación de los clientes.
El secreto profesional constituye uno de los pilares fundamentales de la profesión jurídica. Sin embargo, el uso de plataformas tecnológicas externas puede implicar la transmisión de información confidencial a sistemas que no siempre garantizan niveles adecuados de protección de datos.
Por esta razón, los Lineamientos éticos del uso IA de la BMA establecen que los abogados deben abstenerse de introducir información y documentación confidencial en sistemas y aplicaciones de IA que no garanticen adecuadamente la privacidad, confidencialidad y seguridad de los datos, información y documentación de los clientes; empero, en mi opinión, aún cuando dichas aplicaciones garanticen privacidad, confidencialidad y seguridad de los datos, información y documentación es mejor abstenerse de utilizarse.
Además, se recomienda implementar medidas de seguridad como el cifrado de los datos, el uso de la información y la documentación, el anonimato de datos y la revisión periódica de las políticas de privacidad de las plataformas tecnológicas.
3.2. Supervisión humana y responsabilidad profesional
Otro principio fundamental establecido por los Lineamientos éticos del uso IA de la BMA es el de supervisión humana.
Estos lineamientos señalan que la IA debe considerarse únicamente como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del juicio profesional del abogado. En consecuencia, cualquier documento o análisis generado mediante herramientas de IA debe ser revisado y verificado por el abogado antes de su uso.
La responsabilidad final por la calidad y exactitud del trabajo legal recae siempre en el profesional del derecho.
Este principio refleja la idea central y que está en el debate contemporáneo en el mundo de los abogados sobre IA: que la tecnología puede asistir al abogado, pero no puede reemplazar su responsabilidad profesional.
4. Automatización versus valor agregado del abogado
La automatización de tareas legales plantea una cuestión central sobre el valor económico del trabajo del abogado.
El modelo tradicional de la prestación de servicios legales ha estado basado en la facturación por hora dedicadas al estudio, analisis y la resolución del caso sometido al abogado. Sin embargo, la automatización de tareas legales reduce significativamente el tiempo necesario para realizar ciertas actividades.
Esto genera una tensión estructural en el modelo económico de los estudios, despachos, firmas o bufetes de abogados, debido a que algunos especialistas han señalado que el valor del abogado se desplazará progresivamente desde la ejecución de tareas técnicas-jurídicas hacia la generación de valor estratégico.
Por ello, considero que el abogado del futuro probablemente dedicará menos tiempo a buscar información y documentación legal y jurídica, dedicando ahora más tiempo a diseñar estrategias legales complejas, interpretar contextos regulatorios cambiantes y asesorar en la toma de decisiones estratégicas.
En otras palabras, la IA puede automatizar parte del trabajo legal, pero no puede sustituir el juicio profesional ni la capacidad de interpretar y aplicar las disposiciones legales del sistema juridico donde se encuentre el profesional del Derecho, incluso en contextos y casos complejos.
5. La transformación de la educación jurídica
La transformación tecnológica de la práctica legal exige también una transformación profunda en la educación jurídica. Durante décadas, la formación de abogados ha estado centrada principalmente en el estudio doctrinal del derecho y en el análisis jurisprudencial. Sin embargo, el desarrollo de IA plantea nuevos desafíos pedagógicos.
Las escuelas y facultades de derecho de las Universidades deberán incorporar nuevas competencias en sus programas de estudio, entre ellas, ya no sólo el conocimiento jurídico sino la alfabetización tecnológica, el análisis de datos, la ética de la IA y la regulación de tecnologías emergentes.
Además, la formación jurídica deberá enfatizar habilidades que difícilmente pueden ser automatizadas, tales como pensamiento crítico –discernimiento real y práctico de casos–, el razonamiento jurídico complejo y un juicio y deber ético en su práctica profesional frente a estos nuevos sistemas informáticos.
6. El abogado del futuro
El abogado del futuro deberá combinar tres dimensiones fundamentales de competencia profesional. Primero, deberá mantener un conocimiento profundo del derecho; segundo, deberá comprender el funcionamiento de las tecnologías digitales utilizadas en la práctica jurídica; y, tercero, deberá desarrollar habilidades estratégicas para interpretar contextos complejos y diseñar soluciones jurídicas innovadoras.
En este sentido, el uso de IA no elimina la función esencial del abogado más bien redefine su papel dentro del sistema jurídico.
7. Conclusiones
La IA está transformando la profesión jurídica de manera profunda, dado que las herramientas tecnológicas permiten automatizar muchas tareas legales tradicionales, aumentando la eficiencia en la prestación de servicios legales. Sin embargo, estas tecnologías también generan nuevos desafíos éticos y regulatorios.
Los lineamientos éticos adoptados por organizaciones profesionales, como los Lineamientos éticos del uso IA de la BMA, reflejan la necesidad de integrar el uso de IA dentro de los principios fundamentales de la ética jurídica, incluyendo la confidencialidad, la competencia profesional y la responsabilidad del abogado.
En última instancia, el futuro de la profesión jurídica dependerá de la capacidad de los abogados para integrar la tecnología dentro de su práctica profesional sin perder de vista los valores fundamentales del derecho.
Por tanto, podemos concluir que la IA no sustituirá al abogado pero sí transformará profundamente la manera en que los abogados ejercen su profesión.
Referencias
American Bar Association (2024). Formal Opinion 512: Ethical obligations of lawyers relating to generative AI.
Barra Mexicana, Colegio de Abogados (2025). Lineamientos para el uso responsable de la Inteligencia Artificial en el ejercicio profesional del derecho
OECD (2023). Artificial Intelligence in Society.
International Bar Association (2022). Artificial Intelligence and the Legal Profession.
European Commission (2024). Artificial Intelligence Act.
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